24 may. 2015

DOGGY BAGS #1

Dibbuks publica en España el primer número de Doggy Bags, una colección publicada originalmente en Francia por Label 619 que nace con el objetivo de recuperar el espíritu de las colecciones de terror de los años 50. Sí, ya, eso lo hemos visto mil veces y desde que el terror está de moda ha habido casi tantos intentos como fracasos... Pero lo único que tiene de malo este cómic es que se vende mal. Olvidaos de los homenajes a Lovecraft y Vincent Price. Sacudíos todos los prejuicios sobre el género. Esto es pulp moderno.

Si bien el formato rinde homenaje al original (con tres historias de diferentes autores en este primer número), tanto la narrativa como el excelente trabajo de los dibujantes se aleja de aquellas historias “baratas”, dibujadas con prisas y escritas aún con más prisas. Aquí hay amor por el género, pero mucho más por el cómic.

Run, Maudoux y Singelin nos ofrecen tres historias tan dispares como divertidas e intensas. La de Run (para mí, la mejor) es la que más bebe de la tradición norteamericana, y nos presenta el periplo de un atracador que huye de un policía de acero con el objetivo de cruzar la frontera mexicana. También resulta sorprendente la historia de Maudoux, una mezcla de La Layenda de Madre Sarah (Katsuhiro Otomo y Takumi Nagayasu, 1990) e Ichi, The Killer (Takashi Miike, 2001) con una estética manga muy potente. Quizás la más floja, pero también la más fresca y espectacular, es la de Singelin, con una chica de armas tomar y una panda de moteros hombres lobo.

El resultado supera con creces el de cualquier revista de este tipo que hayamos visto en este mercado en mucho años. Una apuesta segura para los amantes de la literatura pulp, pero también para los verdaderos amantes del cómic, que encontrarán aquí un dibujo exquisito, un color delicadísimo y unos giros argumentales firmados con oficio. Nivelazo.

minireseña: IT FOLLOWS

Aunque, bien mirado, no deja de ser una peli de adolescentes corriendo porque algo los persigue, It Follows (David Robert Mitchell) me ha parecido no solo la mejor cinta que he visto en meses, sino también la única en mucho tiempo capaz de recuperar esa sensación de terror ochentero tan olvidada.

Y es que desde El sexto sentido (M. Night Shyamalan, 1999) y Hostel (Eli Roth, 2005) parece que el terror (al menos el más comercial) se limita a sustos y a gore.

It Follows crea, con una sencillez apabullante y un gusto exquisito en la fotografía, una atmósfera angustiante muy en la línea de lo que pudimos experimentar con Pesadilla en Elm Street (Wes Craven, 1984). Eso, y una puesta en escena, desde la estética hasta la música, ochentera, en la línea de Drive (Nicolas Winding Refn, 2011), hacen que esta pequeña joya sea una delicia y un disfrute. Absolutamente recomendable.



23 may. 2015

minireseña: MAGGIE

Siento deciros que la muy esperada Maggie (Henry Hobson, 2015), protagonizada por  Arnold Schwarzenegger, no es una peli de miedo. Lo siento por el fandom, porque tenía muy buena pinta.

Maggie, prometedora ópera prima de Henry Hobson, es un drama sobre enfermedades terminales de pies a cabeza. Sí, aquí la enfermedad es un virus zombie, pero bien podría ser un cáncer o alguna enfermedad infecciosa.

Lo que nos ofrece Hobson es un drama seco y tosco que, si bien a veces deambula por el tópico, ofrece algunos momentos brillantes; sobre todo en lo sentimental, aunque también en lo estético. Y es que una fotografía deudora de Malick y Mann engrandece una historia que en realidad es pequeña, tan pequeña como su protagonista y tan impotente/imponente como su padre, un excelente (en su limitación)  Schwarzenegger.


minireseña: TUSK

Nunca he sido un gran fan de Kevin Smith, aunque le reconozco algunos méritos y opino que Red State (Kevin Smith, 2011) es un peliculón. Por algún motivo Tusk (Kevin Smith, 2014) había pasado desapercibida para mí. De hecho, la visioné sin saber que era de Smith y, de hecho, sin saber de qué iba. Sinceramente, es la mejor manera de ver esta peli. Si alguien te ha dicho de qué va o te ha revelado cualquier mínimo detalle, no la veas, no vale la pena. Lo mejor es que te pille en bragas.

Tusk es un popurrí de géneros que va desde la frescura teenager habitual de Smith al pseudogore, pasando por el horror más clásico y por unos diálogos tarantinianos... Hasta la sorpresa final (que en realidad aparece a medio metraje), la película va y viene entre géneros ofreciéndonos algunos momentos realmente memorables. El resto, para bien o mal, es una yuxtaposición de escenas desagradables y patéticas que te dejan con una sensación de mal cuerpo muy chunga.

El resultado es tan desconcertante como interesante y, aunque en conjunto no se sostiene, ofrece algunos momentos de buen cine.


17 may. 2015

FreakyLive! #26



SEGUNDO PLANO, Busquet, Colombo y Landa (Diábolo)
La Cúpula: 35 años, Varios autores (La Cúpula)
LAS MURALLAS DE SAMARIS, Schiten & Peeters (Norma)
EL LEGADO DE PROMETEO: REUNIÓN FAMILIAR, Herzet & Henscher & Sandovaln& Tarragona & García (Norma)
ELLAS, Sempé (Norma)
ELLOS, Sempé (Norma)
MONDO LIRONDO: RETURNS, La Peña, (¡Caramba!)
BOCA DE DIABLO, Boucq & Charyn (Norma)
ATRAPADO EN BELCHITE, Sento (Sento)
EL CONVOY, Denis Lapière & Eduard Torrents (Norma)
SARA LONE: 2 - CARCANO GIRL, Arnoux & Morancho (Norma)
EL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS, Miquel & Godart (Norma)
ÖTZI, POR UN PUÑADO DE ÁMBAR, Mikel Begoña & Iñaket (Norma)
EL COLOR DEL AIRE, Enki Bilal (Norma)
SOUFFLÉ, Cristian Robles (La Cúpula)
CHAPUZAS DE AMOR, Jaime Hernández (La Cúpula)
LOS SUCESOS DE LA NOCHE, David B. (Norma)
TOKYO GHOUL, Sui Ishida (Norma)

14 may. 2015

Por qué no me gustan las series de televisión

Viene un tipo (no necesariamente un amigo, quizás solo un conocido) y te dice: “¿Has visto esta serie? ¿No? Tienes que verla, es la bomba”. Seguro que os ha pasado. A mi me ha pasado un montón de veces. Quizás cientos de veces. Y, en serio, ninguna de esas veces la serie ha merecido la pena. Por eso, cuando alguien me pregunta si he visto tal o cual serie, cambio de tema. Ni siquiera me apetece discutir.

He llegado a la conclusión de que no me gustan las series de televisión. Siempre había pensado que decir algo así era una estupidez. Como decir que no te gusta el cine, o que no te gustan los libros o los cómics. Pero ahora veo que estaba equivocado. Puede no gustarte un formato, un género o incluso un arte. A mí me pasa.

Me dicen que Breaking Bad es buenísima. La veo. Veo que está bien; que tiene una buena factura y que ofrece algunas cosas interesantes. Pero después de ver la primera temporada entera, me pregunto: ¿Cuánto tiempo más voy a dedicarle a esto? La serie tiene 62 capítulos. Eso son unas 620 horas. Eso son más de 25 días, casi un mes. ¿Breaking Bad es tan buena como para dedicarle un mes entero? ¿Y es buena todo ese tiempo, las 620 horas enteras?

Me dicen que Juegos de Tronos es una pasada. Me trago las tres primeras temporadas, básicamente porque cada vez que acabo una de ellas alguien me dice que en realidad la temporada buena es la siguiente. Pero después del último capítulo de la tercera temporada, me pregunto: ¿Cuántas horas más puedo estar viendo a gente hablando y caballos cabalgando? ¿Dónde está mi límite?

Desafío Total es la bomba y dura una hora y media y Contacto Sangriento es una mierda, pero también dura una hora y media. Puedo soportar una mierda de hora y media y también creo que ese es un tiempo suficientemente razonable para que algo que me gusta no me acabe empalagando. Por eso me gustan las películas, sean buenas o malas. Acepto sus reglas.

Sí, es cierto, he disfrutado algunas series, como Prison Break, Perdidos, The Following o True Detective (por no hablar de Twin Peaks, Evangelion o Médico de Familia, por citar cosas dispares). No quiero parecer un fanático, no crean. Pero es imposible que absolutamente todas la series que se están haciendo ahora sean “buenísimas”. Y, en el caso de que lo fueran, tampoco tendría tiempo de verlas todas y no podría soportar la idea de no estar viendo la mejor de todas ellas.

Así que cuando me empiezan a hablar de todas las series que va a comenzar a rodar DC, cuando me dicen que tengo que ver Daredevil o incluso cuando esto de Los Vengadores empieza a parecer una tertulia de Cine de Barrio, me pido otra cerveza y digo que voy a mear.

ANNEXO
Como preveía que me iban a llover quejas por “criticar sin conocer”, he intentado ver algunas de las series del momento. De algunas no he aguantado más de un capítulo, la verdad. Voy a resumir lo que me han parecido:

Arrow: Cutre.
Flash: Infantil.
Powers: Con posibilidades.
Gotham: Correcta, aunque algo desaprovechada.
SHIELD: Aburrida.
Daredevil: Aburrida.
Banshee: Aburrida.
The Leftovers: Aburrida.
The Strain: Aburrida.
Utopía: Aburrida.

Y aprovecho para decir que la única serie que espero ver algún día es la de The Sandman.

4 may. 2015

LOS VENGADORES: LA ERA DE ULTRÓN

A priori, una nueva crítica de Los Vengadores: La Era de Ultrón (Joss Whedon, 2015) me parece innecesaria. De hecho, casi cualquiera de las extensas críticas que he leído por ahí me lo parecen. Ya con Thor: El Mundo Oscuro (Alan Taylor, 2013) se puso de manifiesto que no hay mucho más que decir de las películas de Marvel Studios. Pero aún así, aquí van, no una, sino tres críticas: una corta, otra cinéfila y otra para los amantes de los cómics.

Crítica corta: Bien; más de lo mismo.

Crítica cinéfila: Los Vengadores: La Era de Ultrón no engaña ni sorprende y nos ofrece una nueva dosis de todo lo que ya vimos en la primera parte, aunque con un poco más de oficio por parte del director y mejor envuelto. En este sentido, los primeros diez minutos de la cinta son un derroche de pericia técnica, aunque uno ya no sabe cómo valorar algo generado casi completamente por ordenador. El guión de esta película también soporta mejor el ritmo que el de su predecesora, principalmente gracias a que Whedon ha querido conjugar diferentes géneros. Pero, aunque eso juega a favor de la diversión, también hace temblar el conjunto. Aquí tenemos acción, drama, melodrama, algo de intriga e incluso terror. La película se vuelve oscura en algunos pasajes y en otras ocasiones es esencialmente cómica. Ultrón a veces parece el peor malo de peli de miedo (cuando canta mola mucho) y a veces es un muñeco de feria. Ojo de Halcón es el más humano de todos cuando vuelve a casa, pero en cambio nunca se le acaban las flechas por mucho que dispare (y, en serio, aquí se hincha a disparar). Se empeñan en dotar de cierta verosimilitud a unas historias que, originalmente, no tienen nada de eso; pero a la vez no quieren perder el espíritu pop de los tebeos (aunque sin pasarse, no sea que nos quede muy friki la cosa). Es un monstruo con pies de barro.

Uno ya no sabe qué vara de medir usar para valorar las películas de Marvel Studios (Guardianes de la Galaxia aparte). Ha quedado claro que no se deben juzgar bajo la mirada de un aficionado a los cómics, porque eso de los cómics es otra cosa. Y está claro también que no soportan un análisis cinematográfico serio. En su conjunto, son un batiburrillo destinado a ofrecer un buen espectáculo para masas, y no hay duda que algo han hecho bien en este sentido. Pero, como obra perdurable, no creo que se sostenga. Sí, esta segunda parte de Los Vengadores es divertida y espectacular. Pero ya está, ni siquiera hay mucho que rascar desde el punto de vista de un fanático de Marvel. Así que, sí, en efecto, no hay más que decir. Solo esperar el siguiente capítulo, a ver qué pasa. Aunque, una vez perdido el efecto sorpresa de la primera fase, igual ya me espero a que la saquen en DVD.

Crítica para los amantes de los cómics: No vayáis a verla.

3 may. 2015

SOUFFLÉ

Sin ánimo de sentar cátedra: a uno le da la impresión de que en el siempre cambiante panorama nacional del cómic hay dos tendencias. Una de ellas arraiga en la tradición del tebeo y una de sus cabeza visibles sería, por citar un autor en estado de gracia, Paco Roca. La otra, más posmoderna, bebe de la referencia y del homenaje, y está marcadamente influenciada por la tradición anglosajona. Estoy hablando, por ejemplo, de David Sánchez, o, en el caso que nos ocupa, de Cristian Robles.

La Cúpula publica Soufflé, un cómic repugnantemente hermoso, que huele a Daniel Clowes y sabe a Charles Burns; aunque pegar, pega como Ivan Brun. Evidente y comprensiblemente se queda a medio camino, claro, pero el joven Robles da muestras de un genio inusitado.

La trama es una flipada, una mezcla entre Agujero Negro (Charles Burns 1995-2005), Ghost World (Daniel Clowes 1993-1997) y algo de Hideshi Hino. Explica la historia de un grupo de jóvenes enganchados a una nueva droga, cuyo principal efecto secundario es la pérdida de alguna parte del cuerpo. Alrededor de este escenario, Robles dibuja una serie de personaje disfuncionales, con sus problemas de chicas, identidad y familia. Eso sí, sin ánimo de filosofar, solo como muestra de un tiempo que nos ha tocado vivir. La trama avanza, volviéndose cada vez más oscura, hasta rozar la ciencia ficción y volverse sucia y surrealista. Sí, Soufflé es un viaje.

Evidentemente Robles pide un acto de fe. El lector debe comulgar con su imaginario para tener algún motivo por el que acabar el cómic porque, realmente, es un viaje a ninguna parte; si acaso la última página sea alguna parte. Una vez subido al tren, eso sí, el trayecto no tiene paradas, y avanza lento pero seguro por un túnel de los horrores. Como decía, quizás Robles no sea aún el mejor conductor. Al dibujo le falta cierta homegeneidad y un ejercicio de reflexión sobre cual es exactamente su estilo. Y a la trama le podríamos pedir un poco más de madurez. Pero el autor nos ofrece algunas joyas que nos reencuentran con aquella sensación de estar ante algo verdaderamente inspirado. No tiene precio, en este sentido, la página en la que el protagonista se despierta sin brazo. El personaje de Jerome da para un cómic entero él solo, y el epílogo es precioso.

Así que al final de Soufflé estoy más que satisfecho, pero, sobre todo, espero el siguiente cómic de Cristian Robles.