27 ene. 2015

SERIE B

Dibbuks edita el último cómic de Andrés G. Leiva, representante de la quizás algo difuminada generación Injuve. Bajo el título de Serie B, Leiva firma una obra muy peculiar que crece y crece hasta tomar una forma y consistencia que en las primeras páginas parece ausente. El resultado es una carta de amor al cine de serie B.

Con un dibujo suelto (a veces demasiado...) y una acuarela preciosa, Leiva mezcla una serie de tramas de ciencia ficción que acaban desembocando al final en una sola película, la gran obra de un director de cine en el ocaso de su carrera. La ficción y la realidad se cruzan una y otra vez a medida que el director avanza en la filmación del film y retoca el guión original (que, por cierto, ha perdido). El guión, sea dicho de paso, encierra “la película pulp más maravillosa de todos los tiempos”.

Al final, lo que tenemos aquí es una obra coral, un puñado de personajes (tanto los “reales” como los “ficticios”) en busca de su Santo Grial particular. El lector no podrá evitar encariñarse con ellos ante sus debilidades, sus miserias y sus sueños de grandeza.

Serie B crece por momentos. Uno, quizás, agarre el cómic con recelo al principio ante la inconexión aparente de las historias. Uno casi cree que ha empezado a leer un libro de historias cortas. Poco a poco, pero, la cosa toma forma, las historias se entrelazan y los personajes se encuentran. El resultado, realmente, transmite la grandeza y la bajeza del cine de serie B, ese melodramatismo nostálgico tan característico, esa épica sobredimensionada, ese cine en vena y en estado puro.

Este cómic es amor.

25 ene. 2015

minireseña: SOMOS LO QUE SOMOS

Valoración: 6
Jim Mickle se consolida con Somos lo que somos (Jim Mickle, 2013) como un director de género afianzado en el realismo. Y, con este remake de la película de Jorge Michel Grau, no sólo en el realismo, sino en lo cotidiano. De ahí que el terror sea aún más terrorífico.

Somos lo que somos está lejos de los ejercicios de histrionismo tan de moda en las propuestas más comerciales del género, sobre todo en el terreno de los zombies. Esta es una película seca y dura, con algunos puntos en común con Red State (Kevin Smith, 2011) en lo que se refiere al retrato del fanatismo religioso que se vive en algunas comunidades de los Estados Unidos de América.

Estéticas a parte, la película parece tener dos partes, una contenida e incluso melodramática y otra más cercana al trhiller. Es aquí, como en Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976), donde al realizador quizás se le va un poco la mano, desestabilizando la sobriedad del conjunto.

Quizás Mickle se equivoca al focalizar la atención en lo menos interesante, porque al final la “sorpresa” acaba resultando lo menos sorprendente y “lo más fuerte” tampoco es lo más fuerte. Y es que ya lo habíamos visto retratado con una similitud sospechosa en una película anterior que no se puede traer a colación sin caer en el spoiler.

Pese a ello, Somos lo que somos es una cinta sólida e intensa. Quizás algo irregular. Y quizás peca de nadar entre dos aguas. Pero su factura y unas interpretaciones en estado de gracia la elevan sobre la media.

Buen provecho.


minireseña: PERDIDA

Valoración: 6
Hace tiempo perdí la capacidad de conectar con la crítica. Eso creo. O sea, El lobo de Wall Street (Martin Scorsese, 2013) me parece basura y ahora Perdida (David Fincher, 2014) me parece una peliculilla del montón, aunque no paro de oír que es buenísima.

En serio, la peli esta llena de macguffins que no llevan a ningún lado. Ben Affleck en sí mismo es todo un macguffin. Y aún me estoy preguntando qué pinta el gato y cómo narices entra en la habitación de matrimonio si la puerta está cerrada. Me pregunto muchas más cosas, sobre todo en torno a las peculiares habilidades de la protagonista, pero no quiero reventarle la película a nadie. Me pregunto tantas cosas que no tienen respuesta que en ningún momento puedo entrar en la película.

Por lo demás, sí, el golpe hitchcockiano está bien y el retrato de los medios sociales y la prensa mete el dedo en la llaga. Pero bueno, tanto como "buenísima"...

Me da la impresión de que David Fincher quería hacer con Perdida un Prisioneros (Denis Villeneuve, 2013), al menos en cuanto a empaque y trascendencia. Bueno, pues se ha quedado corto.




PD: Eso sí, el trailer es la leche.

minireseña: OPUS

Valoración: 6
Soy fan de Satoshi Kon y me entristeció mucho su muerte. Por eso, cuando cayó por casualidad entre mis manos el primer número de Opus (Satoshi Kon, Planeta DeAgostini, 2014), lo cogí con muchas ganas, casi sin saber qué iba a leer, esperando quizás un nuevo Regreso al Mar (Satoshi Kon, Planeta DeAgostini, 1994). Bueno, supongo que fue un error.

Opus insiste en el tema recurrente del autor, que ha centrado casi la totalidad de su obra en los límites entre ficción y realidad. En un ejercicio autoreflexivo, Kon teje la historia de un mangaka que, en plena crisis de creatividad, acaba saltando al mundo de su propia invención.

Pero aléjense de Opus los sesudos defensores de la ciencia ficción y de la matafísica dura. Este es un cómic de acción dirigida a un público adolescente. Eso sí, un shōnen de calidad. Dibujado con excelencia y muy alejado de la morralla que se publica hoy en día a toneladas. Aquí huele a Otomo y a Taniguchi.

Hagan el bien y regálenlo a un sobrino.

19 ene. 2015

minireseña: LA ISLA MÍNIMA

Valoración: 6
El problema principal de La Isla Mínima (Alberto Rodríguez, 2014), el director de Grupo 7, es que viene precedida de la fama de “que es muy buena”, y no lo es. Tampoco le hace ningún favor su parecido más que razonable con la serie True Detective (Nic Pizzolatto y Cary Joji Fukunaga, 2014). La verdad es que el porqué de tal semblanza se me escapa, y, aunque a veces resulta meramente accidental, en otras ocasiones parece cómico.

Vaya por delante que, si dejamos de lado todo esto, La Isla Mínima es una película más que aceptable, y más aún viendo el panorama cinematográfico nacional, aunque eso no debería ser ninguna excusa. El elenco principal está más que bien, a pesar de que el absurdo juego de personalidades al que les somete el guión les hace desmerecer en algún momento. La fotografía resulta muy armoniosa, pero le falta algo de verdad si realmente intenta emular la crudeza de True Detective. En un entorno tan intenso como en el que se desarrolla la acción, uno echa a faltar primeros planos, sonidos y casi olores. Todo parece visto demasiado desde la barrera.

Por lo demás, la película resulta vacía. Eso no sería malo en sí mismo si no diera la impresión de que el director nos quiere dar a entender algo más con una serie de tramas subterráneas que acaban en un callejón sin salida o no acaban de casar con ninguna idea seminal.

La Isla Mínima es una película equivocada en un momento equivocado, a la que, además, le veo más posibilidades como serie que como película dada la riqueza del entorno en la que se mueve la trama central, una trama que acaba resultando la menos interesante por falta de peso, y poso. En resumen: un gatillazo, teniendo en cuenta el excelente trabajo de Grupo 7. Pero hay esperanza.