29 ene. 2014

Video Retro

Video Retro es la nueva revista nacida de las cenizas de Vade Retro. Son, de momento, cuatro números. Si la cosa funciona habrá más, con material cedido por coleccionistas. En esta primera etapa, la mayoría de las caratulas son nuevas (sin dobleces). Cada número (en formato apaisado y tamaño din A-4) tiene 52 páginas, con carátulas, textos e ilustraciones, a todo color. Tiradas limitadas a la venta en FREAKS y Todocolección. La salida será trimestral: marzo, junio, septiembre y diciembre. El precio por ejemplar (orientativo) será de 10 euros.


Resumen de contenidos:
nº1: Hammer, terror británico, films de Boris Karloff, Jean Rollin, Mario Bava, Antonio Margheriti, King Kong varios, algo de cine fantástico y de acción.
nº2: Ilsas e imitaciones, exploit nazis, wip's, porno, erótico, Ajita Wilson, imitaciones de Emmanuelle, Laura Gemser, mondos y documentales 2ª Guerra Mundial.
nº3: Imitadores de Bruce Lee y de Jackie Chan, Jimmy Wang Yu, John Liu, Sammo Hung,....
nº4: Cine español de transición en su mayoría: de autor, erótico, humor. En el apartado de animación: Bruno Bozzetto, Tex Avery, Francisco Macián...






19 ene. 2014

LOS MEJORES CÓMICS LEÍDOS EN 2013

No íbamos a hacer una lista de los mejores cómics leídos en 2013, porque nos parece algo sesgado, subjetivo y pretencioso. Y también porque hay muchas listas. Pero hemos notado que lo que también hay es mucho gafapastismo y mucho hipster, así que ahí va nuestra lista, un poco para compensar. El orden no importa.

I AM A HERO, de de Kengo Hanazawa (Norma). Por la originalidad de la arriesgada puesta en escena de su propuesta, y por el terror que transmiten sus viñetas.

LOCKE & KEY, de Hill y Rodríguez (Panini)

OJO DE HALCÓN, de Fraction y Aja (Panini). No sólo por un guión fresco y sólido y por un dibujo brillante, alejado de los histrionismos habituales de Marvel. También porque es la mejor recuperación de un superhéroe olvidado desde el Daredevil de Frank Miller. Y porque Clint Barton es un tío guay.

BRIGADA, Enrique Fernández (Autoedición)

BATMAN: NUEVE VIDAS, de Motter y Lark (ECC). Una buena propuesta de género negro y una de las mejores ucronías que hemos visto de Batman. Bonita edición, además.

CUENTO DE ARENA, de Jim Henson y Jerry Juhl, que ve la luz en forma de novela gráfica gracias a Ramón K. Pérez (Norma).

PUNK ROCK JESUS, de Sean Murphy (ECC). Porque es cachondo, molón y, como no, iconoclasta. La crítica de Murphy a la sociedad de la telebasura y al fundamentalismo resulta tan punk como su protagonista.

OZMA DE OZ, de Eric Shanower y Skottie Yung (Panini)

BLUE STATE, de Osborne, Kalvachev, Fox y otros (Dibbuks). Una de las mejores propuestas de género negro del año, ágil y confusa como el mejor Tarantino.

ASÍ CALLÓ ZARATUSTRA, de Nicolas Wild (Dibbuks). Sí “Kabul Disco” era bueno, “Así calló Zaratustra” es mejor. De lo mejor que se ha publicado sobre Oriente Próximo desde “Persépolis”.

SAGA, de Brian K. Vaughan, Fiona Staples (Planeta DeAgostini)

DOS ESPÍRITUS, de Tyto Alba (Astiberri). Tyto Alba demuestra que funciona mejor como autor total con este western atípico, sucio y delicado al mismo tiempo.

EL AMOR, de Bastien Vivés (Diábolo). A nuestro parecer, el humor está en horas bajas. En el cómic y en general. Vivés lo eleva a la categoría de arte.

LA ÚLTIMA MUJER, de Charles Masson (Diábolo). Una buena novela gráfica que pasó ciertamente desapercibida. Nostálgica y amable a la par que triste. Un Bukowski a la francesa.

SPACEMAN, de Azzarello y Risso (ECC). Uno de los mejores equipos creativos de la última década nos propone una historia imposible sobre ciencia ficción y programas de televisión. Brillante.

LA BANDA DE LOS POSTIZOS, de David B y Tanquerelle (NORMA). Una historia real sobre atracadores de bancos realizada con pulso firme y oficio. Buen ejercicio de género.

THE MASSIVE, de  Wood y otros (Panini)

1985, de Millar y Lee Edwards (Panini). Porque los 80 siempre serán... los 80.

FREAKS SQUEELE, de Florent y Maudoux (Dibbuks)

CASTILLA DRIVE, de Anthony Pastor (La Cúpula). Premio Angoulême 2013 al mejor “polar”. Una buena historia negra con toques de Lynch y los Cohen y una brillante protagonista femenina.

LA MEMORIA DEL AGUA, de Mathieu Reynées y Valerie Vernay (Norma)

BATMAN: ARQUITECTURA MORTAL, de Kidd y Taylor (Panini). Vale, esta es la rareza de la lista. No es un cómic redondo, pero es una propuesta estética interesante y retro. Vale la pena echarle un vistazo.

LA CRIPTA: SATANISMO, de varios autores (La Cripta).

Y mención especial para el libro (sí, libro sin dibujos):
MARVEL COMICS: LA HISTORIA JAMÁS CONTADA, de Sean Howe (Panini Books)

FreakyLive! #15


LA BÚSQUEDA DEL PÁJARO DEL TIEMPO, de  Le Tendre y Loisiel (Norma)
BLACKSAD: AMARILLO, de Canales y Guarnido (Norma)
LAS 7 VIDAS DEL GATO FRITZ, de Robert Crumb (Norma)
LES FOLIES BERGÈRE, de Zidrou y Porcell (Norma)
LOVECRAFT: LA ANTOLOGÍA GRÁFICA, de varios autores (Norma)
YO, RENÉ TARDI, PRISIONERO DE GUERRA EN STALAG IIB (Norma)
DAREDEVIL: ZONA CERO, de Nocenti, Buscema, Romita y otros (Panini)
THE PRIVATE EYE, de Vaughan y Martín (autoedición)
OJO DE HALCÓN, de Fraction y Aja (Panini)
OBLUDA, EL MONSTRUO SIN NOMBRE, de Naoki Urusawa (Planeta DeAgostini)
UNIVERSO MARVEL vs. LOS VENGADORES, de Maberry y Fernández (Panini)
PABLO, de Birmant y Oubreire (Norma)
LOVECRAFT, UN HOMENAJE EN 15 HISTORIETAS, de diversos autores (Diábolo)
EL GRAN GASTBY, de Duran y Bachelter (Norma)
¿QUIÉN LO ZURCÍA LOS CALCETINES AL REY DE PRUSIA MIENTRAS ESTABA EN LA GUERRA?, de Zidrou i Roger (Norma)

5 ene. 2014

Lovecraft: Un homenaje en 15 historietas

Las recopilaciones de historias cortas de autores nacionales no hacen justicia al género. Vale. Alguien tenía que decirlo. Si hago memoria, en los últimos años sólo recuerdo un par de buenas antologías, entre ellas la espléndida Barsowia en llamas (Dolmen, 2006). Y siento envidia, porque otros países han publicado cosas como Japón (Ponent Mon, 2005) o MOME (La Cúpula, 2007), obras grandiosas en su conjunto. Y no creo que se trate de falta de talento, ni mucho menos. Creo que se debe a una política editorial errática y, en general, a un desdén por parte del público hacia la historia corta. Por una parte, me da la impresión de que a veces se ha primado más la temática, la casualidad o, peor aún, la subvención, que no la calidad. Por otra parte, el público general suele ser reacio a gastarse el dinero en algo que desconoce y que no le da ninguna garantía de satisfacción. El huevo o la gallina, el pez que se muerde la cola.

Dicho esto, Lovecraft: Un homenaje en 15 historietas es de las mejores compilaciones colectivas que he visto últimamente. No es la mejor, y tampoco es el mejor homenaje a Lovecraft que se ha publicado por aquí en los últimos años. Pero sí es una grata sorpresa en cuanto al género breve (si es que eso es un género, por cierto).

Diábolo Ediciones se ha embarcado en la fantástica idea de editar volúmenes temáticos con algunos de los autores de su revista de terror Cthulhu. Algo que, por otro lado, no hace más que demostrar el buen estado de salud del terror (eso sí es un género). Véanse otros ejemplos notables como Tales from the end of the world (Norma, 2012) o La Cripta: Satanismo (La Cripta, 2013). Este homenaje a Lovecraft, pues, es el primer volumen de esta nueva línea.

Primero, el conjunto. Es irregular. Y ese es uno de los principales problemas a los que me refería en el primer párrafo. La selección de artistas y historias. Si bien el conjunto es notable, sobran algunas páginas para hacerlo redondo.

Y ahora, al detalle, hablemos de algunas historias:

"Lección de Anatomía", de Ángel Rodríguez, me ha parecido una genialidad. Una sola página que contiene más riqueza y reflexión metafísica que casi todo el resto de las obras.

"La locura de Marte", con guión de Álex Ogalla y dibujo de Ersnest Pla, es quizás la más sólida de todas las historias de ciencia ficción. Y el dibujo, con un toque manga, es espléndido.

"De donde vienen las ideas", de El Torres y Chema García, es la más arty de todas las historias y una de las más interesantes, tanto por el dibujo indie de García como por la puesta en escena que plantea El Torres, con el propio Lovecraft como protagonista.

"Las ratas en las paredes", escrita por Vicente Navarro y dibujada por A. Usero, es la más clásica de todas las historias, tanto por planteamiento como por dibujo. Todo un homenaje a clásicos de la época del Creepy. En esta línea, aunque con un trazo más del underground de los 80, destaca también "La Huída", de Manuel Mota.

"El Legado de Enoch Bowen", firmada por Elchinodepelocrespo y dibujada por Mortimer, es quizás la más perturbadora de todas las historias, y la que contiene el imaginario visual más oscuro y personal. Muy interesante.

Y de "Llegó de día", de NCT, destaca el dibujo. Posiblemente el mejor de todo el cómic.

Así que, siendo sinceros, "Lovecraft: Un homenaje en 15 historietas" no es ni el mejor cómic ni el mejor homenaje a Lovecraft. Es, cómo dice el título: “un homenaje”. Y una antología, como decía, que está por encima de la media y que esconde gratas sorpresas. Un cómic, también, que no debería verse como tal, sino más bien como una revista, como una prolongación de Cthulu. Y así lo demuestra, en parte también, su ajustado precio: 10 euros por unas 130 páginas. Eso es lo mejor: que continuará, que no acaba aquí, que puede mejorar. Seguro que lo hará.

PD: Vale la pena destacar, por cierto, el prólogo de Manuel Mota, que nos ahorra otra tediosa biografía del escritor de cuentos de terror para ofrecernos una revisión de la figura de Lovecraft en los cómics.

3 ene. 2014

¿Quién le zurcía los calcetines al rey de Prusia mientras estaba en la guerra?

No es la primera vez que en este videoblog, o antes, en el programa de televisión, hemos alabado la obra de Zidrou y los dibujantes que suelen acompañarle. Sin ir más lejos, “La Piel del Oso” ha estado en nuestro TOP 11 navideño. Así que sería engañarse negar que uno coge “¿Quién le zurcía los calcetines al rey de Prusia mientras estaba en la guerra?” con ciertas expectativas. Sobre todo la de conocer el porqué del título. Las expectativas no son buenas consejeras.

Esta última obra de Zidrou sigue la línea habitual del guionista belga: toca la fibra sensible del lector, apela a su nostalgia y a su humanidad, a esa parcela que se puede desmoronar con un simple golpe de viento. Muy en la línea de “La anciana que nunca jugó al tenis”, el guionista nos presenta una situación cotidiana tan triste y dura que sólo puede sobrellevarse con humor y fuerza de voluntad. En este caso, una anciana cuida de su hijo, un adulto de más de 40 años que sufre una discapacidad mental a raíz de un accidente. Zidrou relata una serie de capítulos inconexos sobre el día a día de esta pareja, que pasa por hacer la colada, preparar la cena o incluso alquilar una película porno. Porque a veces las tareas que parecen más simples son en realidad las más complicadas.

Así que, al igual que en otras obras de Zidrou, pero quizás más que nunca, el estilo afable y el trazo limpio del que suele acompañarse (en este caso del dibujante Roger Ibáñez) esconde una bofetada de realidad y crudeza.

Aunque es cierto que hay cierto leitmotiv amable, una metáfora del pasado en el que fuimos felices, sería benévolo no reconocer que este cómic deja un regusto muy amargo. Las obras anteriores de Zidrou nos llevan a pensar que el guionista abre siempre al final una puerta a la esperanza, pero en este caso no es así. Quizás lo intenta ya que, en realidad, las últimas viñetas son un canto al optimismo. Pero un par de viñetas cargadas de buenas intenciones no pueden sofocar el incendio que se ha ido gestando página tras página y que ha dibujado en la mente del lector una tragedia tan cercana y verosímil como sorprendente. Al menos, y creo que aquí está la clave, visto desde la perspectiva de alguien que ve el problema "desde fuera" y que no tiene en casa una situación similar.

Pero precisamente por eso, no podemos olvidar lo que es realmente este cómic: el retrato de una heroína. Una heroína que no es de ficción y que no lleva mallas ajustadas. Una heroína que vive en la puerta de al lado, o en la tuya propia. Una heroína sacrificada, a la que las circunstancias no le permiten hacer lo único que en realidad no puede dejar de hacer: envejecer.