28 abr. 2013

FreakyLive! #8



En el programa número 8 de FreakyLife! hablamos del 31º SALÓN DEL CÓMIC DE BARCELONA y de la jornada GRAF, que se celebró de manera simultánea en Barcelona. Además:

-OZMA DE OZ, de Eric Shanowr y Skottie Yung (Panini)
-AGHARDI, de Enric Sió (EDT)
-LA SAGA DE ATLAS, de Pau (Dibbuks)
-FRANCES, de Joanna Hellgren (La Cúpula)
-MUNDO PUTREFACTO, de Snyder, Lemire y otros (ECC)
-CATWOMAN: UN MUNDO ANEGADO, de Williams III, Blackman y otros (ECC)
-EL ARCA DE LAS HISTORIETAS #4, de David Braña y otros
-MARVEL COMICS: LA HISTORIA JAMÁS CONTADA, de Sean Howe (Panini Books)
-LA GRAN ODALISCA, de Vivè, Ruppert y Mulot (Diábolo)
-INVASIÓN SECRETA, de Michael Bendis y Francis Yu (Panini)
-DOS ESPÍRITUS, de Tyto Alba (Astiberri)
-¿DÓNDE ESTÁ EL GUIONISTA?, de Àlex Roca y Andrés Palomino (Dibbuks)

17 abr. 2013

LA GRAN ODALISCA: ¿EXISTE LA ULTRAMODERNIDAD EN EL CÓMIC?

por David González:
Hace años que vengo pensando que hay inequívocos signos de ultramodernidad en el mundo de la cultura popular. Y ya sé que puede parecer pedante hablar de ultramodernidad cuando ni siquiera hemos sabido dar una definición coherente a la postmodernidad, la cual se ha convertido en un batiburrillo de corrientes artísticas que, en el mejor de los casos, lo único que tienen en común es un intenso sentimiento de incredulidad, rechazo y desconfianza. Pero lo que está claro es que la Bauhaus o Philip K. Dick suenan a cosas de otra época (de hecho, lo son), y la inclusión de “Matrix” o “Kids” no hace más que desmerecer y difuminar el amplio cajón desastre que es la postmoderidad.

Así que como la postmodernidad huele a viejo, hace años que está en boca de los teóricos la palabra ultramodernidad. Y últimamente he visto signos de ella en la cultura más mainstream. La he visto, por ejemplo, en “Mercenarios 2” (Simon West, 2012), con ese exceso de autoreferencias, de imposibilidad desmedida y de humor blanco; con ese juego entre la majestuosidad y el absurdo (me remito al necesariamente sarcástico diálogo del perro muerto). ¿Qué dicen los teóricos? Dicen que la ultramodernidad “es un nuevo modelo de inteligencia, que une el rigor y la poesía, el dramatismo y el sentido del humor, la ciencia y el sentimiento, lo abstracto y lo concreto, la historia y el futuro. Aspira a una triple finalidad: explicar, embellecer y transformar la realidad. Durante veinticinco siglos nuestra cultura ha identificado la inteligencia con el conocimiento y la razón. Como resultado hemos venerado a muchos idiotas sabios, que sabían casi todo de casi nada. La nueva idea de inteligencia la relaciona con el comportamiento, la creación, la libertad y la felicidad”. (“Crónicas de la ultramodernidad”, de José Antonio Marina, Anagrama).

¿Y porqué os suelto este rollo? Porque todo esto me lo he encontrado en un cómic, “La gran odalisca”, de Vivès, Ruppert y Mulot (Diábolo Ediciones, 2013). Hace tiempo que venimos diciendo que Bastien Vivès forma parte de un movimiento de renovación, por no decir de vanguardia, del cómic europeo. Eso le ha ganado muchos detractores, claro. Y también muchos fans. Es un especialista en mezclar el humor y el drama y un autor de una incorrección política extrema, capaz, al mismo tiempo, de escribir una bienintencionada obra para adolescentes como “Hollywood Jan” (Diábolo Ediciones, 2011). Pero es en “La gran odalisca”, un proyecto a seis manos, donde todo esto converge.

“La gran odalisca” rezuma ultramodernidad. Es una historia de acción pero tiene toques de erudición. Es snob en su forma y profunda en su fondo. Es frívola y a la vez te hiere el corazón. Es imposible y a la vez cotidiana. Es pura estética y va sobre la vida.

La obra de Vivès, Ruppert y Mulot explica la historia de tres ladronas de obras de arte que preparan su atraco estrella: robar “La gran odalisca” del Museu del Louvre. Son profesionales pero al mismo tiempo son mujeres al borde de un ataque de nervios, con sus problemas de novios y sus flirteos. Un día se encuentran en el bosque con un traficante de armas y al día siguiente están tomando el sol en Las Canarias. Pueden estar en pleno atraco y al mismo tiempo cortar con su novio por SMS. En esta espiral de descontrol, las tres protagonistas tejen una relación muy especial, intensa pero aparentemente frágil, platónica y sexual a la vez. Sincera y también interesada.

¿De qué va esto, pues? ¿Va de un atraco? ¿Va de relaciones personales? ¿Acaso es un simple ejercicio de estilo, una declaración de intenciones de los autores? Seguramente es todo eso. Pero no tiene diferentes lecturas, sino sólo una que lo aúna todo. El atraco está ahí y es espectacular, como una peli de acción de los 80. Y después están las relaciones: complicadas, intensas, volátiles... Los dos conflictos están al mismo nivel, con sus propias reglas, y, en su exageración, resultan, a falta de un calificativo mejor, tremendamente sexys. Sí, es un cómic sexy.


En cambio, el mensaje es sutil y a veces se escapa de las manos del lector. Porque “La gran odalisca” parece una obra de entretenimiento, un ejercicio de fuegos de artificio. Se lee rápido, de una vez, como una película de acción de hora y media. Pero realmente creo que hay algo más; quizás no algo tan ambicioso como sentar las bases de un movimiento, pero sí decir: “eh, estamos aquí y lo que nos gusta hacer es esto”. ¿Y qué es “esto”? “Esto” es el reflejo de un mundo en el que las cosas ya no son blancas o negras. Y eso no quiere decir que sean grises, como lo son Batman o Ozimandias. Son multicolor.

16 abr. 2013

OTRO SALÓN NO ES POSIBLE (ESTO NO ES UNA CRÓNICA DEL XXXI SALÓN DEL CÓMIC DE BARCELONA)

por David González:
El año pasado, tras concluir el XXX Salón del Cómic de Barcelona, no se hablaba de otra cosa que del artículo que había escrito Santiago García en su blog. En él hablaba de un salón dirigido más a los profesionales y menos al entretenimiento puro y duro (por resumir). Un sector de los profesionales del cómic (sobre todo los autores) comenzó una campaña de acoso y derribo a través de las redes sociales contra FICOMIC, o, más concretamente, contra lo que FICOMIC había hecho del Salón del Cómic. Una campaña en pro de una feria más profesional y contra todo el espectáculo que envuelve al Salón, esto es: videojuegos, disfraces, conciertos y llaveros de Pikachu.

Ha pasado un año, y la polémica, menos ruidosa, sigue ahí. Además de las diferentes jornadas alternativas que han surgido o tomado fuerza durante este año (el GRAF se celebró simultáneamente), he captado de nuevo un halo de desánimo al salir del Salón. Pero este año, el desaliento no ha venido por parte de los profesionales, sino por los amantes del merchandising, las consolas y el cosplay. Sí, por ese “otro público” que en realidad es una buena parte de las 106.000 personas que, según fuentes de FICOMIC, han pasado por el XXXI Salón. La palabra que había en sus bocas era: “Decepción”.

Fuente: FICOMIC
No sabían explicar exactamente porqué, pero no era muy difícil darse cuenta. Quizás sí el sábado, con la nave llena de gente para arriba y para abajo: paseantes, fans, familias, curiosos... Pero el domingo, con calma, con perspectiva, era fácil darse cuenta de lo que estaba pasando. Este año, por ejemplo, no había manera de encontrar un cartucho de Nintendo 64. Las novedades cinematográficas no eran especialmente espléndidas (y los saldos de Selecta Visión los tenemos todos, ya). El merchandising era mucho menos “kawai” que otros años (no vi ni un P-Chan) y ni siquiera había muñecas de esas con los ojos grandes que valen un pastizal, ni tiendas de ropa para lolitas góticas. La zona de videojuegos seguía ahí, claro, pero parecía más triste, escondida en el límite izquierdo de la nave. Incluso el famoso señor que vende las golosinas a precios astronómicos había perdido su privilegiado puesto central y había quedado relegado a una oscura esquina.

No sabría deciros si todo esto ha sido meditado o es pura casualidad. Si es un ardid de FICOMIC para apaciguar loas ánimos de los profesionales o si simplemente algunos de los expositores han decidido abandonar el Salón por motivos económicos. O si es un poco de todo. Pero igual que el año pasado los profesionales (y una parte de los aficionados) ponían en duda el modelo del Salón, este año han sido ese otro sector que no sé cómo llamar el que ha levantado las críticas. La frase más lapidaria que he oído al respecto ha sido: “Se equivocan mucho si no apuestan por los videojuegos”.

Algunas impresiones
Este año he oído críticas de las exposiciones del Salón, pero yo he disfrutado mucho con ellas, especialmente con la del western y las de Marvel y Superman (la de los cuadernos de viaje, sinceramente, me pareció que pecaba en exceso de falta de originales...). Creo que fueron criticadas un poco por criticar, la verdad. Hablamos con algunos amigos que estaban contentos con las ventas, y los stands de algunas de las grandes librerías de Barcelona tenían siempre gente alrededor. También se agotaron algunos cómics, como el Año Cero de Batman en el stand de ECC (¡incluso se les acabaron las bolsas!). Y las colas para los autógrafos, bueno, no eran tan quilométricas como en los buenos tiempos, pero las había por todos lados.

Los que siempre están un poco tristes son los fanzineros, a los que cada vez veo más apartados del meollo del salón, en ese espacio entre los expositores y la zona de conciertos, y además como de cara a la pared. Desde aquí aprovecho para reivindicar para ellos un espacio central; ya no digo en la entrada, pero como mínimo en un lugar con ambiente. (ACTUALIZACIÓN: Con posterioridad a este post, el fanzine ANDERGRAÜN publica esta carta abierta a FICOMIC)

En definitiva, creo que FICOMIC tiene una ardua labor por delante si quiere contentar a todos los sectores (por no decir los dos bandos) que mantienen vivo el Salón del Cómic. Si es por proponer, que no falte: no sería la primera vez que se abre un salón unos días para profesionales (y concentrar ahí las actividades más especializadas) y otros días se abre al público en general para la fiesta y demás espectáculos.

Qué queréis que os diga... No sólo de pan vive el hombre.

PD: Y no dejéis de echar un ojo a la web de Viñetas y Bocadillos; excelentes entrevistas a los protagonistas del Salón.

8 abr. 2013

COMUNICADO DE BANG EDICIONES SOBRE EL SALÓN DEL CÓMIC


Nota de prensa de Bang Ediciones:

Estimados autores, lectores y amantes del cómic en general,

Este año 2013 se celebran 10 años desde nuestro primer Saló Internacional del Còmic de Barcelona. Parece que fue ayer cuando por primera vez tuvimos un stand en la siempre recordada Estació de França.

Mucho ha cambiado desde entonces: el mercado del cómic, los libros digitales y las nuevas plataformas, la aparición de la colección Mamut en nuestro catálogo… También hemos publicado muchos libros desde aquel lejano 2003, algunos de autores jóvenes y poco conocidos, y otros de autores con una larga trayectoria. Todo este trabajo y esfuerzo se vio recompensado el año pasado con el merecidísimo premio a José Domingo y sus Aventuras de un oficinista japonés, nuestro primer premio en el Saló de Barcelona.

Pero como ya hemos dicho, han cambiado muchas cosas, y el Saló también es una de ellas. Mucho se ha hablado sobre el rumbo que está tomando la, hasta ahora, feria más importante de cómic de España, y también de las cosas que deberían cambiar para mejorar aspectos que competen a los editores independientes, pero poco se ha hecho. Es hora de actuar.
Es por esto que os anunciamos que este año hemos decidido no participar de nuestro décimo Saló de Barcelona, porque no formaremos parte de una feria que no nos representa ni escucha, ni busca mantener un diálogo firme y serio, comprometiéndose con la idiosincrasia de los editores independientes y/o pequeños. A pesar del cariño que le tenemos, a pesar del premio y a pesar de la exposición. No nos parece bien estar quejándonos cada año y no asumir que para generar un cambio debemos dar un paso, actuar. Por suerte, no estamos solos en esta difícil decisión, ya que contamos con el apoyo de nuestros autores y, confiamos que también, de nuestros lectores.

Actualmente Ficomic no deja un espacio en condiciones a las editoriales de corte más alternativo o independiente, cuando son precisamente estas las que más arriesgan no solo descubriendo a los futuros grandes autores de cómic, sino también ampliando y extendiendo las fronteras del cómic con propuestas frescas, nuevas e ingeniosas.

Aunque hayamos decidido que no participaremos como Bang Ediciones, nuestros libros y nuestros autores estarán presentes en la feria gracias a la colaboración de los libreros, auténtico pulmón del mundo del cómic. Así pues, podréis encontrar nuestro catálogo y a nuestros autores firmando en el stand 154 gracias a la colaboración de Universal Cómics y de ZONA CÓMIC. También podréis encontrarnos el 13 de abril en la primera edición de GRAF cómic de autor e independiente participando de las charlas, sesiones de firmas, venta de libros y todas aquellas actividades que tanto nos gustan.

Esperamos, esta vez sí, poder celebrar nuestra décima feria consecutiva.

Un abrazo fuerte a todos,

Bang Ediciones.

7 abr. 2013

FreakyLive! #7




Freud, de Corinne Maier y Anne Simon
El Amor, de Bastien Vivés
WW 2.2 La otra Guerra Mundial,  Chauvel, Boivin y Henninot
La última mujer, de Charles Masson
El maestro de Muerte, de Mark Millar y Bryan Hitch
Orbita 76, de Gabriel Noguera Martín y José Pablo García
Ciclo de violencia, de Gregg Hurwitz y David Finch
Local, de Brian Wood y Ryan Kelly
Batman Odisesa, de Neal Adams

 y... ¡el estreno mundial del cortometraje AREA 69: TOTAL CONTACT! (al final del programa)

2 abr. 2013

EL BRITÁNICO PAUL GRIST, EN EL SALÓN DEL CÓMIC DE BARCELONA


Nota de prensa de FICOMIC:
El artista británico Paul Grist (Sheffield, Inglaterra, 1960) se suma a la nutrida nómina de autores que estarán presentes en el 31 Salón Internacional del Cómic de Barcelona, gracias a la colaboración de Aleta Ediciones y Dolmen Editorial. Conocido por ser el creador del detective Kane y el nada ortodoxo superhéroe Jack Staff, Grist es una de las figuras claves del hard-boiled británico de los 90 así como del panorama del cómic independiente inglés.

Su primera obra fue publicada en 1980 por DC Thomson y Fleetway. Al principio no era él quien escribía sus historietas, pero debutó de la mano de uno de los grandes, Grant Morrison, autor del guión de St. Swithin' Day, la serie que facturó para Trident Comics en 1990. A ella se sumaron Grendel: Devil in Our Midst (escrita por Steven T. Seagle y publicada por Dark Horse Comics), y una aventura de Juez Dredd titulada Kinky Boots, escrita por Robbie Morrison. En 1993, Grist funda su propia editorial, Dancing Elephant Press, dónde ven la luz las citadas Kane y Jack Staff, series que no sólo dibuja sino que escribe él mismo. Ambas serán reeditadas años más tarde por Image Comics. Durante esa época también publica Burglar Bill bajo el paraguas de Dancing Elephant Press, aunque buena parte ya había sido publicada anteriormente por Trident Comics.

En España, Kane ha sido publicada por Dolmen Editorial, y Jack Staff verá la luz (por vez primera al completo) a lo largo de este 2013 gracias a la labor de Aleta Ediciones. Desde 2011, el artista británico dedica la mayor parte de su tiempo a un nuevo personaje, Mudman, del que Image Comics ha publicado su primer recopilatorio y cuya versión española corre a cargo de Aleta Ediciones. El arte de Grist destaca por su estilo sencillo –a veces rígido–, el gran uso de las sombras y la narrativa inventiva. Sus historias están marcadas por una tendencia a hacer cortes abruptos entre sucesos que ocurren en diferentes períodos temporales, sin usar las transiciones graduales comunes en el medio del cómic. Seguir la estructura de las historias de Grist puede ser todo un desafío, pero siempre dispone sutiles pistas visuales que ayudan al lector a guiarse.