24 may. 2015

DOGGY BAGS #1

Dibbuks publica en España el primer número de Doggy Bags, una colección publicada originalmente en Francia por Label 619 que nace con el objetivo de recuperar el espíritu de las colecciones de terror de los años 50. Sí, ya, eso lo hemos visto mil veces y desde que el terror está de moda ha habido casi tantos intentos como fracasos... Pero lo único que tiene de malo este cómic es que se vende mal. Olvidaos de los homenajes a Lovecraft y Vincent Price. Sacudíos todos los prejuicios sobre el género. Esto es pulp moderno.

Si bien el formato rinde homenaje al original (con tres historias de diferentes autores en este primer número), tanto la narrativa como el excelente trabajo de los dibujantes se aleja de aquellas historias “baratas”, dibujadas con prisas y escritas aún con más prisas. Aquí hay amor por el género, pero mucho más por el cómic.

Run, Maudoux y Singelin nos ofrecen tres historias tan dispares como divertidas e intensas. La de Run (para mí, la mejor) es la que más bebe de la tradición norteamericana, y nos presenta el periplo de un atracador que huye de un policía de acero con el objetivo de cruzar la frontera mexicana. También resulta sorprendente la historia de Maudoux, una mezcla de La Layenda de Madre Sarah (Katsuhiro Otomo y Takumi Nagayasu, 1990) e Ichi, The Killer (Takashi Miike, 2001) con una estética manga muy potente. Quizás la más floja, pero también la más fresca y espectacular, es la de Singelin, con una chica de armas tomar y una panda de moteros hombres lobo.

El resultado supera con creces el de cualquier revista de este tipo que hayamos visto en este mercado en mucho años. Una apuesta segura para los amantes de la literatura pulp, pero también para los verdaderos amantes del cómic, que encontrarán aquí un dibujo exquisito, un color delicadísimo y unos giros argumentales firmados con oficio. Nivelazo.

minireseña: IT FOLLOWS

Aunque, bien mirado, no deja de ser una peli de adolescentes corriendo porque algo los persigue, It Follows (David Robert Mitchell) me ha parecido no solo la mejor cinta que he visto en meses, sino también la única en mucho tiempo capaz de recuperar esa sensación de terror ochentero tan olvidada.

Y es que desde El sexto sentido (M. Night Shyamalan, 1999) y Hostel (Eli Roth, 2005) parece que el terror (al menos el más comercial) se limita a sustos y a gore.

It Follows crea, con una sencillez apabullante y un gusto exquisito en la fotografía, una atmósfera angustiante muy en la línea de lo que pudimos experimentar con Pesadilla en Elm Street (Wes Craven, 1984). Eso, y una puesta en escena, desde la estética hasta la música, ochentera, en la línea de Drive (Nicolas Winding Refn, 2011), hacen que esta pequeña joya sea una delicia y un disfrute. Absolutamente recomendable.



23 may. 2015

minireseña: MAGGIE

Siento deciros que la muy esperada Maggie (Henry Hobson, 2015), protagonizada por  Arnold Schwarzenegger, no es una peli de miedo. Lo siento por el fandom, porque tenía muy buena pinta.

Maggie, prometedora ópera prima de Henry Hobson, es un drama sobre enfermedades terminales de pies a cabeza. Sí, aquí la enfermedad es un virus zombie, pero bien podría ser un cáncer o alguna enfermedad infecciosa.

Lo que nos ofrece Hobson es un drama seco y tosco que, si bien a veces deambula por el tópico, ofrece algunos momentos brillantes; sobre todo en lo sentimental, aunque también en lo estético. Y es que una fotografía deudora de Malick y Mann engrandece una historia que en realidad es pequeña, tan pequeña como su protagonista y tan impotente/imponente como su padre, un excelente (en su limitación)  Schwarzenegger.


minireseña: TUSK

Nunca he sido un gran fan de Kevin Smith, aunque le reconozco algunos méritos y opino que Red State (Kevin Smith, 2011) es un peliculón. Por algún motivo Tusk (Kevin Smith, 2014) había pasado desapercibida para mí. De hecho, la visioné sin saber que era de Smith y, de hecho, sin saber de qué iba. Sinceramente, es la mejor manera de ver esta peli. Si alguien te ha dicho de qué va o te ha revelado cualquier mínimo detalle, no la veas, no vale la pena. Lo mejor es que te pille en bragas.

Tusk es un popurrí de géneros que va desde la frescura teenager habitual de Smith al pseudogore, pasando por el horror más clásico y por unos diálogos tarantinianos... Hasta la sorpresa final (que en realidad aparece a medio metraje), la película va y viene entre géneros ofreciéndonos algunos momentos realmente memorables. El resto, para bien o mal, es una yuxtaposición de escenas desagradables y patéticas que te dejan con una sensación de mal cuerpo muy chunga.

El resultado es tan desconcertante como interesante y, aunque en conjunto no se sostiene, ofrece algunos momentos de buen cine.


17 may. 2015

FreakyLive! #26



SEGUNDO PLANO, Busquet, Colombo y Landa (Diábolo)
La Cúpula: 35 años, Varios autores (La Cúpula)
LAS MURALLAS DE SAMARIS, Schiten & Peeters (Norma)
EL LEGADO DE PROMETEO: REUNIÓN FAMILIAR, Herzet & Henscher & Sandovaln& Tarragona & García (Norma)
ELLAS, Sempé (Norma)
ELLOS, Sempé (Norma)
MONDO LIRONDO: RETURNS, La Peña, (¡Caramba!)
BOCA DE DIABLO, Boucq & Charyn (Norma)
ATRAPADO EN BELCHITE, Sento (Sento)
EL CONVOY, Denis Lapière & Eduard Torrents (Norma)
SARA LONE: 2 - CARCANO GIRL, Arnoux & Morancho (Norma)
EL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS, Miquel & Godart (Norma)
ÖTZI, POR UN PUÑADO DE ÁMBAR, Mikel Begoña & Iñaket (Norma)
EL COLOR DEL AIRE, Enki Bilal (Norma)
SOUFFLÉ, Cristian Robles (La Cúpula)
CHAPUZAS DE AMOR, Jaime Hernández (La Cúpula)
LOS SUCESOS DE LA NOCHE, David B. (Norma)
TOKYO GHOUL, Sui Ishida (Norma)

14 may. 2015

Por qué no me gustan las series de televisión

Viene un tipo (no necesariamente un amigo, quizás solo un conocido) y te dice: “¿Has visto esta serie? ¿No? Tienes que verla, es la bomba”. Seguro que os ha pasado. A mi me ha pasado un montón de veces. Quizás cientos de veces. Y, en serio, ninguna de esas veces la serie ha merecido la pena. Por eso, cuando alguien me pregunta si he visto tal o cual serie, cambio de tema. Ni siquiera me apetece discutir.

He llegado a la conclusión de que no me gustan las series de televisión. Siempre había pensado que decir algo así era una estupidez. Como decir que no te gusta el cine, o que no te gustan los libros o los cómics. Pero ahora veo que estaba equivocado. Puede no gustarte un formato, un género o incluso un arte. A mí me pasa.

Me dicen que Breaking Bad es buenísima. La veo. Veo que está bien; que tiene una buena factura y que ofrece algunas cosas interesantes. Pero después de ver la primera temporada entera, me pregunto: ¿Cuánto tiempo más voy a dedicarle a esto? La serie tiene 62 capítulos. Eso son unas 620 horas. Eso son más de 25 días, casi un mes. ¿Breaking Bad es tan buena como para dedicarle un mes entero? ¿Y es buena todo ese tiempo, las 620 horas enteras?

Me dicen que Juegos de Tronos es una pasada. Me trago las tres primeras temporadas, básicamente porque cada vez que acabo una de ellas alguien me dice que en realidad la temporada buena es la siguiente. Pero después del último capítulo de la tercera temporada, me pregunto: ¿Cuántas horas más puedo estar viendo a gente hablando y caballos cabalgando? ¿Dónde está mi límite?

Desafío Total es la bomba y dura una hora y media y Contacto Sangriento es una mierda, pero también dura una hora y media. Puedo soportar una mierda de hora y media y también creo que ese es un tiempo suficientemente razonable para que algo que me gusta no me acabe empalagando. Por eso me gustan las películas, sean buenas o malas. Acepto sus reglas.

Sí, es cierto, he disfrutado algunas series, como Prison Break, Perdidos, The Following o True Detective (por no hablar de Twin Peaks, Evangelion o Médico de Familia, por citar cosas dispares). No quiero parecer un fanático, no crean. Pero es imposible que absolutamente todas la series que se están haciendo ahora sean “buenísimas”. Y, en el caso de que lo fueran, tampoco tendría tiempo de verlas todas y no podría soportar la idea de no estar viendo la mejor de todas ellas.

Así que cuando me empiezan a hablar de todas las series que va a comenzar a rodar DC, cuando me dicen que tengo que ver Daredevil o incluso cuando esto de Los Vengadores empieza a parecer una tertulia de Cine de Barrio, me pido otra cerveza y digo que voy a mear.

ANNEXO
Como preveía que me iban a llover quejas por “criticar sin conocer”, he intentado ver algunas de las series del momento. De algunas no he aguantado más de un capítulo, la verdad. Voy a resumir lo que me han parecido:

Arrow: Cutre.
Flash: Infantil.
Powers: Con posibilidades.
Gotham: Correcta, aunque algo desaprovechada.
SHIELD: Aburrida.
Daredevil: Aburrida.
Banshee: Aburrida.
The Leftovers: Aburrida.
The Strain: Aburrida.
Utopía: Aburrida.

Y aprovecho para decir que la única serie que espero ver algún día es la de The Sandman.

4 may. 2015

LOS VENGADORES: LA ERA DE ULTRÓN

A priori, una nueva crítica de Los Vengadores: La Era de Ultrón (Joss Whedon, 2015) me parece innecesaria. De hecho, casi cualquiera de las extensas críticas que he leído por ahí me lo parecen. Ya con Thor: El Mundo Oscuro (Alan Taylor, 2013) se puso de manifiesto que no hay mucho más que decir de las películas de Marvel Studios. Pero aún así, aquí van, no una, sino tres críticas: una corta, otra cinéfila y otra para los amantes de los cómics.

Crítica corta: Bien; más de lo mismo.

Crítica cinéfila: Los Vengadores: La Era de Ultrón no engaña ni sorprende y nos ofrece una nueva dosis de todo lo que ya vimos en la primera parte, aunque con un poco más de oficio por parte del director y mejor envuelto. En este sentido, los primeros diez minutos de la cinta son un derroche de pericia técnica, aunque uno ya no sabe cómo valorar algo generado casi completamente por ordenador. El guión de esta película también soporta mejor el ritmo que el de su predecesora, principalmente gracias a que Whedon ha querido conjugar diferentes géneros. Pero, aunque eso juega a favor de la diversión, también hace temblar el conjunto. Aquí tenemos acción, drama, melodrama, algo de intriga e incluso terror. La película se vuelve oscura en algunos pasajes y en otras ocasiones es esencialmente cómica. Ultrón a veces parece el peor malo de peli de miedo (cuando canta mola mucho) y a veces es un muñeco de feria. Ojo de Halcón es el más humano de todos cuando vuelve a casa, pero en cambio nunca se le acaban las flechas por mucho que dispare (y, en serio, aquí se hincha a disparar). Se empeñan en dotar de cierta verosimilitud a unas historias que, originalmente, no tienen nada de eso; pero a la vez no quieren perder el espíritu pop de los tebeos (aunque sin pasarse, no sea que nos quede muy friki la cosa). Es un monstruo con pies de barro.

Uno ya no sabe qué vara de medir usar para valorar las películas de Marvel Studios (Guardianes de la Galaxia aparte). Ha quedado claro que no se deben juzgar bajo la mirada de un aficionado a los cómics, porque eso de los cómics es otra cosa. Y está claro también que no soportan un análisis cinematográfico serio. En su conjunto, son un batiburrillo destinado a ofrecer un buen espectáculo para masas, y no hay duda que algo han hecho bien en este sentido. Pero, como obra perdurable, no creo que se sostenga. Sí, esta segunda parte de Los Vengadores es divertida y espectacular. Pero ya está, ni siquiera hay mucho que rascar desde el punto de vista de un fanático de Marvel. Así que, sí, en efecto, no hay más que decir. Solo esperar el siguiente capítulo, a ver qué pasa. Aunque, una vez perdido el efecto sorpresa de la primera fase, igual ya me espero a que la saquen en DVD.

Crítica para los amantes de los cómics: No vayáis a verla.

3 may. 2015

SOUFFLÉ

Sin ánimo de sentar cátedra: a uno le da la impresión de que en el siempre cambiante panorama nacional del cómic hay dos tendencias. Una de ellas arraiga en la tradición del tebeo y una de sus cabeza visibles sería, por citar un autor en estado de gracia, Paco Roca. La otra, más posmoderna, bebe de la referencia y del homenaje, y está marcadamente influenciada por la tradición anglosajona. Estoy hablando, por ejemplo, de David Sánchez, o, en el caso que nos ocupa, de Cristian Robles.

La Cúpula publica Soufflé, un cómic repugnantemente hermoso, que huele a Daniel Clowes y sabe a Charles Burns; aunque pegar, pega como Ivan Brun. Evidente y comprensiblemente se queda a medio camino, claro, pero el joven Robles da muestras de un genio inusitado.

La trama es una flipada, una mezcla entre Agujero Negro (Charles Burns 1995-2005), Ghost World (Daniel Clowes 1993-1997) y algo de Hideshi Hino. Explica la historia de un grupo de jóvenes enganchados a una nueva droga, cuyo principal efecto secundario es la pérdida de alguna parte del cuerpo. Alrededor de este escenario, Robles dibuja una serie de personaje disfuncionales, con sus problemas de chicas, identidad y familia. Eso sí, sin ánimo de filosofar, solo como muestra de un tiempo que nos ha tocado vivir. La trama avanza, volviéndose cada vez más oscura, hasta rozar la ciencia ficción y volverse sucia y surrealista. Sí, Soufflé es un viaje.

Evidentemente Robles pide un acto de fe. El lector debe comulgar con su imaginario para tener algún motivo por el que acabar el cómic porque, realmente, es un viaje a ninguna parte; si acaso la última página sea alguna parte. Una vez subido al tren, eso sí, el trayecto no tiene paradas, y avanza lento pero seguro por un túnel de los horrores. Como decía, quizás Robles no sea aún el mejor conductor. Al dibujo le falta cierta homegeneidad y un ejercicio de reflexión sobre cual es exactamente su estilo. Y a la trama le podríamos pedir un poco más de madurez. Pero el autor nos ofrece algunas joyas que nos reencuentran con aquella sensación de estar ante algo verdaderamente inspirado. No tiene precio, en este sentido, la página en la que el protagonista se despierta sin brazo. El personaje de Jerome da para un cómic entero él solo, y el epílogo es precioso.

Así que al final de Soufflé estoy más que satisfecho, pero, sobre todo, espero el siguiente cómic de Cristian Robles.


12 abr. 2015

FreakyLive! #25


LOS MEJORES ENEMIGOS, SEGUNDA PARTE 1953/1984, Filuu & David B. (Norma) LA PESTE ESCARLATA, Carlos Giménez, (Evolution) SOR ANGUSTIAS DE LA CRUZ, Ja (ECC) LLEGÓ EL ALBA, Wallance Wood, (Norma) LAS DAMAS DE LA PESTE, Cosnava & del Rincón (Dib-buks) 17 VIVIR, REVIVIR, SOBREVIVIR, Àlex Santaló (Evolution) POISON IVY, Yann & Berthet (Norma) FINAL INCAL - 3 GORGO EL SUCIO, Jodorowsky & Ladrönn (Norma) CIENCIA OSCURA, Remander & Scalera & White (Norma) ORLANDO Y EL JUEGO, 2 CÍRCULO DE HADAS, Luis Duràn, (Diábolo) LA VENGANZA DE LOS VILLANOS, Casey, Dragota & Simpson (Panini) KICK ASS 3, Millar & Romita Jr (Panini) TODAS LAS OBSESIONES DE VÍCTOR, Calì & Squaz (Diábolo) CARROÑERO, Montalbá & Vilbor (La Cúpula)

11 abr. 2015

CARROÑERO

Aunque me gustan las obras de Haneke y Tavernier, a veces me apetece ver una buena peli de Schwarzenegger o Van Damme. Comando y Time Cop, por ejemplo, siempre las tengo a mano. Lo mismo me pasa con los cómics, pero cuando tengo ganas de leer algo “ligero”, acabo siempre en el género superheroico. Quizás haya un nicho de mercado ahí poco explotado. Ricardo Vilbor y Vicente Montalbá han venido a rellenarlo con Carroñero (La Cúpula, 2015).

Carroñero resulta, al menos en el mercado nacional actual, una rara avis. Se podría publicar tal cual hace 20 años y a nadie le habría extrañado. Se podría publicar dentro de veinte años y no pasaría nada. Porque en un mercado normalizado, Carroñero sería un cómic necesario.

A medio camino entre Conan y el Groo de Sergio Aragonés, Carroñero es un buen tebeo de acción, que nos explica los épicos (aunque nada heroicos) hechos protagonizados por un bárbaro amoral y sin principios. El protagonista, ahora un harapiento preso de guerra que en realidad oculta un mítico pasado, se verá accidentalmente inmiscuido en una sangrienta batalla entre dos naciones. Sus habilidades acabarán resultando finalmente decisivas a la hora de decantar la balanza. Pero, lamentablemente, sus vicios también.

Con un dibujo absolutamente artesanal y algo undeground, Vilbor y Montalbá nos ofrecen un cómic brutal, en todos los sentidos. Una obra que, no obstante, no se contenta solo con el mero espectáculo de la violencia gratuita, sino que nos ofrece un buen relato de gestas militares, no exento de cierto humor negro.

En resumen, Carroñero es una grata sorpresa, un tebeo en estado puro, y también un ejercicio de estilo que rinde homenaje a un tipo de cómic que aquí parece que hemos olvidado. También podría ser el principio (o el final, según se mire) de algo más grande, ya que el universo que se esconde tras el pequeño capítulo que explica este volumen es en realidad tan vasto como la imaginación de los autores permita.

RECOMENDACIONES PARA SANT JORDI, DÍA DEL LIBRO

Se acerca Sant Jordi, el Día del Libro, y, como no podría ser de otra manera, os ofrecemos una lista de novedades que aún deberíais poder encontrar fácilmente en las librerías. Así que ya sabéis: no tenéis excusa para no regalar cómics!

DOCTOR RADAR, Simsolo & Bezián (Spaceman Books)
NOWHERE MWN, Stamphenson, Bellegrade, Bellaire & Fonografiks (Norma)
TRILLIUM, Lemiere & Villarrubia (ECC)
EL ORO Y LA SANGRE, Bedouel Merwan & Defrance Nury (Spaceman Books)
FATAL, Manchette & Cabanes (Norma)
MAGASIN GÉNÉRAL: NOTRE DAME-DES-LACS, Losiel & Tripp (Norma)
EL BOTONES DE VERDE CAQUI, Schwartz & Yann (Dibbuks)
O'BOYS, Thirault, Colman & Cuzor (Norma)
HELLBOY: EL CIRCO DE MEDIANOCHE, Mignola & Fegredo & Stewart (Norma)
LOS TRES FRUTOS, Zidrou & Oriol (Norma)
BLACKFACE BANJO, Frantz Duchazeau (Spaceman Books)
MAGGOT, Black Frog (Spaceman Books)
SANDMAN: NOCHES ETERNAS, Gaiman & otros (ECC)
CARROÑERO, Montalbà & Vilbor (La Cúpula)

22 mar. 2015

minireseña: INTERSTELLAR

He intentado ver Interstellar (Christopher Nolan, 2014) ajeno a todo el bombo que ha rodeado la película (y ojo, que digo “bombo” y no esa tontería de “hype”). No quería que todas esas opiniones, esas críticas a menudo absurdas y toda la campaña hacia los Oscars me estropearan la última propuesta de Nolan. Por eso esta reseña llega un poco tarde; ahora que, seguramente, nadie se la espera. ¿Una crítica de Interstellar? ¿Ahora? ¿Por qué? Porque creo que hace falta una crítica sin “hype”. Tanto me he tapado los oídos, que hasta me ha sorprendido el elenco.

Quizás porque no sabía de qué iba la cosa, he disfrutado la película como un niño. Hacía tiempo que no sentía esa sensación de meterme en una película y sentirla a flor de piel. Como ver Tiburón o Superman por primera vez. Eso que nos prometió Super 8 (J.J. Abrams, 2008) pero no nos dio.

He visto mucho oficio y mucho Hollywood en la primera parte de la peli, por ejemplo. Una humanidad amenazada, padres e hijos, héroes... Casi me he imaginado por ahí a Kevin Costner haciendo de las suyas. El subidón me ha bajado un poco cuando la cosa se ha puesto tensa. Como ya hizo en Origen (Christopher Nolan, 2014), el director nos ofrece un clímax alargado quizás en exceso y quizás menos brillante que en la película protagonizada por Leonardo di Caprio. Pero ahí está Matthew McConaughey haciendo un poco lo que puede él solo contra el universo, y el esfuerzo es notable.

Y entonces llega el final, que tiene dos partes. La primera es una flipada, en un sentido literal. La segunda es para llorar. Llorar de Spielberg, me refiero, de lagrimita.

Pero no quiero dar la sensación de que la cinta se divide en fragmentos inconexos. Nolan juega así con el ritmo y el estado de ánimo del espectador. Primero lo prepara, después lo ataca y finalmente le da la estocada. El camino no es perfecto, claro, y si el espectador se sale de él en algún momento la peli comienza a desinflarse. Se empezará a preguntar cómo puede ser esto y lo otro y qué me estás contando. Pero cuestionarse los principios científicos que aparecen en Interstellar me parece un error, además de un dolor de cabeza. Porque no es una peli de ciencia ficción, como lo puede ser Moon (Duncan Jones, 2009). Es a veces un drama y a veces un thriller, que, como en El Caballero Oscuro (Christopher Nolan, 2008), se mezclan con una pericia sobresaliente.

Interstellar es una peli de esas de ir a ver al cine, y hacerlo además con palomitas. De esas que te dejan a gusto, como después de un buen llanto. Cualquier comparación con 2001: Una Odisea del Espacio (Stanley Kubrick, 1968) no se sostiene. Está muy lejos de la densidad de la película de Kubrick, aunque quizás en la estética se asemejen. Creo que está más cerca de ser un Regreso al Futuro (Robert Zemeckis, 1985) puesto al día. A priori parecería que no, que el tono es muy distinto. Pero en realidad, si rascas un poco en la superficie, McConaughey es como Marty McFly intentando salvar el mundo. Y en realidad, pese a las casi tres horas y todas esas ecuaciones tan complicadas, pese a que a veces el espíritu de Watchmen asoma la cabeza, eso es todo lo que hay.


15 mar. 2015

FREAKYLIVE! #24


FATAL, Manchette & Cabanes (Norma)
TRANSMETROPOLITAN, Ellis & Robertsson (ECC)
MAGASIN GÉNÉRAL: NOTRE DAME-DES-LACS, Losiel & Tripp (Norma)
LIGA DE LA JUSTICIA: LA GUERRA DE LA TRINIDAD, Johns, Reis, Janín, Mahnke, Rocafort & Ha (ECC)
MARX, Corinne Maier & Anne Simon (Norma)
FREUD, Corinne Maier & Anne Simon (Norma)
HELLBOY: EL CIRCO DE MEDIANOCHE, Mignola & Fegredo & Stewart (Norma)
MARTHA WASHINGTON DIES, Frank Miller & Dave Gibbons (Norma)
EL BOTONES DE VERDE CAQUI, Schwartz & Yann (Dibbuks)
THOR: DIOSA DEL TRUENO, Aaron, Dauterman & Wilson (Panini Comics)
BATMAN: SILENCIO, Jeph Loeb & Jim Lee (ECC)
GILGAMESH II, Jim Starlin & Steve Oliff (ECC)
LA MUERTE DE LOBEZNO, VVAA (Panini Comics)
LOS TRES FRUTOS, Zidrou & Oriol (Norma)
EL ARTE DE NEIL GAIMAN, Hayley Campbell (Norma)
SANDMAN: CAZADORES DE SUEÑOS, Gaiman & Graig Russell (ECC)
BLACKFACE BANJO, Frantz Duchazeau (Spaceman Books)
BIENVENIDOS A KRPKRUETT, Busquet & Jorfe (Dibbuks)
MAGGOT, Black Frog (Spaceman Books)
SANDMAN: NOCHES ETERNAS, Gaiman & otros (ECC)

6 mar. 2015

SANDMAN Y YO

Supongo que de The Sandman ya se ha dicho todo. Algunas cosas incluso se han dicho tantas veces que las damos por ciertas sin más, como eso de que su creador, Neil Gaiman, se encontró con Choronzón, uno de sus personajes, en una fiesta. Pero de lo que no se ha dicho nada es de mi relación con Sandman.

Siempre he pensado que lo más frustrante para un lector de cómics es no haber estado en el momento y lugar adecuados. No haber estado allí cuando se publicó Watchmen o las Secret Wars. No haber estado allí cuando se estrenó Otako no Video. O cuando Tintín y Spirou. Y no solo eso: no haber estado allí y además no ser norteamericano, o japonés, o francés. Porque cuando leo Watchmen no puedo evitar pensar que me estoy perdiendo algo, que si fuera un vecino de Manhattan en plena Guerra Fría leería ese tebeo con otros ojos, con otra intensidad.

Lo mismo me pasa con The Sandman. Acabo de releer la colección, en la última edición de ECC, y también algunos de sus especiales (el fantástico Noches Eternas y el precioso Los Cazadores de Sueños de P. Craig Russell). Casi tengo una erección al revisar el capítulo 24 horas de la serie o Un sueño de un millón de gatos; y huelga decir que leer el arco argumental del infierno es un subidón. Pero, objetivamente, con ojos de hoy, bajo la mirada de un chaval de dieciocho años, no es para tanto. Así que pienso que, de algún modo, Sandman somos Sadman y yo.

Pero yo no leí The Sandman a finales de los 80 en una ciudad como Baltimore o Detroit, u otra más triste si cabe. Ni siquiera lo leí cuando se publicó por primera vez en España (yo, por aquel entonces, era más de manga). Lo leí cuando Norma Editorial publicó los volúmenes recopilatorios. Aún no era tarde para encontrar a verdaderos fanáticos de Sandman, y tambien de Gaiman. Chicas vestidas de Muerte. Chicos pálidos como la luna con ropa de cuero. De hecho, creo que la cosa estaba en su momento álgido, al menos en Barcelona. Flipé, en serio. En aquella primera lectura me pareció algo grandioso. Algo más grande, en el sentido estricto del término, que cualquier otra cosa leída antes. Más grande que Watchmen. Más grande que todo Dragon Ball. Grande de "grande", no de "largo"; con todo el imaginario y la mitología que lo rodea, en la ficción y en la realidad, con sus insondables límites.

Como decía, de The Sandman se ha dicho ya todo. Pero quizás nadie lo había juntado en un solo libro hasta que Norma ha publicado El Arte de Neil Gaiman, de Hayley Campbell (hija de Eddie Campbell, por cierto). Ha sido gracias a este ambicioso libro que ha vuelto a mí la idea de que mi Sandman no es el único Sandman. De hecho, es un Sandman insignificante.

Porque, de alguna manera, la colección de The Sandman es un paradigma de la revolución que se vivió en el cómic norteamericano a finales de los 80 y mediados de los noventa. Entre Watchmen y Las Benévolas, por decir algo. Watchmen fue una punta de iceberg. Animal Man fue una muestra. Pero The Sandman lo fue todo y lo abarca todo: la maduración del lector y del cómic, la retrocontinuidad, la invasión inglesa, Vértigo, los tomos recopilatorios, la transformación del triste autor de cómics en estrella... Incluso la entrada del público femenino en las tiendas de cómics. En serio, todo está en The Sandman. Pero yo no. Yo no estaba allí. Yo no estaba, no sé, en Michigan, un frío día de febrero para ver como Muerte entraba por la puerta y pedía el último número de The Sandman. De alguna manera, eso me duele.

Así que aquí me tenéis, con mi Sandman, que es triste y pequeñito. Sí, supongo que hay un poco de leyenda en todo esto, que el propio Gaiman se ha encargado de alimentar el mito (es un tipo listo, sin duda). Pero, como todos los libros sagrados, The Sandman se alimenta un poco de eso. Del mito. Y también del miedo.

21 feb. 2015

minireseña: BIRDMAN

puntuación: 6
Pese a la pereza inicial, y después de oír tanto que “es muy buena” como que “es muy mala”, por fin he visto Birdman (Alejandro González Iñárritu, 2014), una de las películas de la temporada. Y la he visto no tanto para comprobar si era buena o era mala (que, la verdad, ni fu ni fa), sino porque se ha dicho que contiene una dura crítica contra las películas de superhéroes. Y, como ya sabéis lo que opino sobre el tema, decidí echar un ojo, a ver qué se cocía ahí.

Y qué sorpresa al encontrarme con todo lo contrario, al menos a mi entender. Porque Iñárritu no dispara contra las películas de superhéroes, sino contra ese cine premeditadamente intelectual que la propia película representa en un ejercicio paradójico. Son precisamente los personajillos que viven en ese ambiente de impostura, y que en la película son caricaturizados, los que articulan el discurso contra el blockbuster. Su crítica, manida y repetitiva, además de vacía, tiene poco que hacer contra los poderosos argumentos de Birdman, que, en la cinta, representa el cine comercial. La propia película se disfraza pomposamente (desde lo técnico hasta lo dramático) para vestir un discurso tan vacío como sus propios protagonistas, cuyas preocupaciones resultan triviales en el mundo real en el que vive todo hijo de vecino.

No sé qué piensa Iñárritu de los superhéroes, pero, si realmente esto que expongo es lo que el director pretendía, para mí Birdman es un diez; un ejercicio de metacine brillante y rocambolesco, a la vez que desconcertante. Pero si lo que buscaba era lo contrario, la peli es un mojón, porque entonces no reflexiona sobre nada, ni propone ningún juego, ni explica nada nuevo. Caramelo o mojón, viene envuelto en un papel de lujo, eso sí.


8 feb. 2015

Freakylive! #23


Una nueva cita con David G. González y Toni Benages Gallard y sus particulares reseñas de cómic. Coincidiendo, además, con el décimo aniversario de la aventura del Freaky.

LOBO: AUTOPISTA AL INFIERNO, Ian & Kiet (ECC)
Doctor Radar, Asesino de sabios de Simsolo i Bezián
TRAVELING, Ken Niimura (Norma)
O'BOYS, Thirault, Colman & Cuzor (Norma)
SARA LONE, Arnoux & Morancho (Norma)
NOWHERE MWN, Stamphenson, Bellegrade, Bellaire & Fonografiks (Norma)
LA MUERTE DE LOBEZNO, Soule, McNiven , Leinsten & Ponsor (Panini)
EL ORO Y LA SANGRE, Bedouel Merwan & Defrance Nury (Spaceman Books)
DOOP: EL NUEVO DOOP, Milligan, Lafuente & Allred (Panini)
CÍCLOPE, ENTRE ESTRELLAS, Rucka, Dauterman & Carnero (Panini)
TRILLIUM, Lemiere & Villarrubia (ECC)
SIETE SOLDADOS DE LA VICTORIA, Morrison y otros (ECC)
SERIE B, Andrés G. Leiva (Dibbuks)
OPUS, Satoshi Kon (Planeta DeAgostini)
LA MONDAINE, Zidrou & Jordi Lafebre (Norma)
CASUALMENTE, Fumio Obata (Spaceman Books)

1 feb. 2015

NIGHTCRAWLER

Nightcrawler (Dan Gilroy, 2014) llega a las pantallas precedida de galardones y nominaciones, y, sí, tengo que decir que aquí estamos todos de acuerdo: para mí, es la película del momento. Ni Interstellar (Christopher Nollan, 2014), ni Birdman (Alejandro González Iñárritu, 2014): el debut cinematográfico de Dan Gilroy es tan imponente como el Taxi Driver de Scorsese (1976) o el Club de la Lucha de David Fincher (1999).

Nightcrawler reflexiona sobre varias cosas. O quizás no reflexione y solo las exponga en su crudeza. Es un retrato de una sociedad saciada (la actual), de un negocio pervertido (el del periodismo) y de una ciudad muerta (Los Ángeles). Pero, aún más, y ahí está el hecho diferencial: Gilroy, con la ayuda de una espléndido Jake Gyllenhaal, hace un retrato visceral, pervertido y exagerado de la figura del emprendedor, tan en boga últimamente, y tan perversa.

Nightcrawler es, también, una película, en mayúsculas. Una buena muestra de cine a medio camino entre el independiente americano y las producciones de los grandes estudios. Tiene algo de Drive (Nicolas Winding Refn, 2011), pero también algo de blockbuster. El resultado es un ritmo ininterrumpido que crece y crece hasta un clímax frenético que te mantiene agarrado a la butaca. Todo un pulso.

Gyllenhaal interpreta a un tipo inteligente y algo sociópata en busca de una luz que guíe su vida, una aspiración mayor, una forma de realizarse. Accidentalmente, descubre el mundo de los videoreporteros nocturnos: carroñeros en busca de accidentes, robos, tiroteos y violaciones. Cuánta más sangre mejor, cuántos más muertos mejor y cuanto más cerca suceda de cualquier hijo de vecino, mejor. Porque, ya se sabe, lo que vende en la tele es el miedo.

Nightcrawler hace un retrato sucio y retorcido del mundo del periodismo. Pero eso no es nada nuevo. También retrata a los reporteros como personas ruines y solitarias, muy en la línea de lo que hizo Howard Franklin en El Ojo Público (1992). Así que eso tampoco es nuevo. El fresco nocturno de Los Ángeles es precioso. Pero eso ya lo hizo con Nueva Yok Scorsese en Al límite (1999). Lo verdaderamente intrigante de esta película es su personaje principal, que, en el fondo, no es más que un nuevo empresario, un joven abriéndose camino en el despiadado mundo de la televisión. Sí, bueno, el chico está un poco tocado. Pero, en el fondo, habla con coherencia desde un punto de vista empresarial. En el fondo, hemos visto cosas muy parecidas en la vida real últimamente.

En este sentido, Gyllenhaal brilla como nadie en esta película. Parece como si todo lo que le salió mal en Zodiac (David Fincher, 2007) y Prisioneros (Denis Villenueve, 2013) le haya salido bien aquí. Incluso como si todo lo mal que lo hizo Javier Bardem en No es país para viejos (Ethan Coen, 2007) lo hiciera bien Gyllenhaal aquí.

El resultado es el Taxi Driver de nuestro tiempo, como se ha dicho mucho. Pero un poco al revés, o totalmente. O quizás solo disfuncionalmente. Porque aquí el protagonista no hace justicia, ni venga nada. Solo se reivindica a sí mismo y su derecho a realizarse, a cumplir con el sueño americano.

Nightcrawler es el debut más prometedor que recuerdo desde hace tanto tiempo que no recuerdo desde cuando. Es un alarde de savoir-faire. Es el retrato de una generación. Y quema.


27 ene. 2015

SERIE B

Dibbuks edita el último cómic de Andrés G. Leiva, representante de la quizás algo difuminada generación Injuve. Bajo el título de Serie B, Leiva firma una obra muy peculiar que crece y crece hasta tomar una forma y consistencia que en las primeras páginas parece ausente. El resultado es una carta de amor al cine de serie B.

Con un dibujo suelto (a veces demasiado...) y una acuarela preciosa, Leiva mezcla una serie de tramas de ciencia ficción que acaban desembocando al final en una sola película, la gran obra de un director de cine en el ocaso de su carrera. La ficción y la realidad se cruzan una y otra vez a medida que el director avanza en la filmación del film y retoca el guión original (que, por cierto, ha perdido). El guión, sea dicho de paso, encierra “la película pulp más maravillosa de todos los tiempos”.

Al final, lo que tenemos aquí es una obra coral, un puñado de personajes (tanto los “reales” como los “ficticios”) en busca de su Santo Grial particular. El lector no podrá evitar encariñarse con ellos ante sus debilidades, sus miserias y sus sueños de grandeza.

Serie B crece por momentos. Uno, quizás, agarre el cómic con recelo al principio ante la inconexión aparente de las historias. Uno casi cree que ha empezado a leer un libro de historias cortas. Poco a poco, pero, la cosa toma forma, las historias se entrelazan y los personajes se encuentran. El resultado, realmente, transmite la grandeza y la bajeza del cine de serie B, ese melodramatismo nostálgico tan característico, esa épica sobredimensionada, ese cine en vena y en estado puro.

Este cómic es amor.

25 ene. 2015

minireseña: SOMOS LO QUE SOMOS

Valoración: 6
Jim Mickle se consolida con Somos lo que somos (Jim Mickle, 2013) como un director de género afianzado en el realismo. Y, con este remake de la película de Jorge Michel Grau, no sólo en el realismo, sino en lo cotidiano. De ahí que el terror sea aún más terrorífico.

Somos lo que somos está lejos de los ejercicios de histrionismo tan de moda en las propuestas más comerciales del género, sobre todo en el terreno de los zombies. Esta es una película seca y dura, con algunos puntos en común con Red State (Kevin Smith, 2011) en lo que se refiere al retrato del fanatismo religioso que se vive en algunas comunidades de los Estados Unidos de América.

Estéticas a parte, la película parece tener dos partes, una contenida e incluso melodramática y otra más cercana al trhiller. Es aquí, como en Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976), donde al realizador quizás se le va un poco la mano, desestabilizando la sobriedad del conjunto.

Quizás Mickle se equivoca al focalizar la atención en lo menos interesante, porque al final la “sorpresa” acaba resultando lo menos sorprendente y “lo más fuerte” tampoco es lo más fuerte. Y es que ya lo habíamos visto retratado con una similitud sospechosa en una película anterior que no se puede traer a colación sin caer en el spoiler.

Pese a ello, Somos lo que somos es una cinta sólida e intensa. Quizás algo irregular. Y quizás peca de nadar entre dos aguas. Pero su factura y unas interpretaciones en estado de gracia la elevan sobre la media.

Buen provecho.


minireseña: PERDIDA

Valoración: 6
Hace tiempo perdí la capacidad de conectar con la crítica. Eso creo. O sea, El lobo de Wall Street (Martin Scorsese, 2013) me parece basura y ahora Perdida (David Fincher, 2014) me parece una peliculilla del montón, aunque no paro de oír que es buenísima.

En serio, la peli esta llena de macguffins que no llevan a ningún lado. Ben Affleck en sí mismo es todo un macguffin. Y aún me estoy preguntando qué pinta el gato y cómo narices entra en la habitación de matrimonio si la puerta está cerrada. Me pregunto muchas más cosas, sobre todo en torno a las peculiares habilidades de la protagonista, pero no quiero reventarle la película a nadie. Me pregunto tantas cosas que no tienen respuesta que en ningún momento puedo entrar en la película.

Por lo demás, sí, el golpe hitchcockiano está bien y el retrato de los medios sociales y la prensa mete el dedo en la llaga. Pero bueno, tanto como "buenísima"...

Me da la impresión de que David Fincher quería hacer con Perdida un Prisioneros (Denis Villeneuve, 2013), al menos en cuanto a empaque y trascendencia. Bueno, pues se ha quedado corto.




PD: Eso sí, el trailer es la leche.